De León al espacio, pasando por una pequeña universidad pública: “Invirtiendo en ciencia se puede llegar a lo más alto”

El ingeniero aeronáutico Pablo Álvarez y la biotecnóloga Sara García han hecho historia por mucho más que convertirse en los primeros astronautas españoles desde 1992. Los dos treintañeros elegidos por la Agencia Espacial Europea entre 22.500 candidatos de todo el continente son hijos de la periferia y la España despoblada. Ambos fueron criados en León y en brazos de la educación pública. Se graduaron en su pequeña y joven universidad en el peor momento posible, durante aquella hecatombe económica que encaró España hace una década. Y tanto él como ella proceden de familias de clase media, emigradas a esta ciudad de 125.000 habitantes desde los pueblos del entorno. “Esto demuestra que invirtiendo en ciencia se puede llegar a lo más alto desde la España vaciada. Crecer en una provincia sin industria, de la que sabes que te tendrás que ir, hace que no te creas nada y te esfuerces mucho. De ahí salen los logros”, reflexiona Rebeca Martínez García, profesora de Expresión Gráfica en la Escuela de Ingeniería Aeronáutica de León en la que estudió Álvarez. Además, es su amiga.

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